CARTEROS EN VALENCIA
Un video que muestra muchos de los males de nuestra profesión:
18 Mayo 2007
Un video que muestra muchos de los males de nuestra profesión:
13 Febrero 2007
Imagino que ésta es la carta de amor que te hubiera gustado recibir de mi parte,aunque en realidad nunca me lo pidieras. Daría lo que fuera por echarla en tu buzón y volverme invisible a tu lado, en el momento que la leyeras.
Me costó entender que amar no encarcela los espíritus libres sino que, muy al contrario, los libera. Y eso, mi amor, lo aprendí de ti. Fui tan egoista que puse un muro entre mi corazón y mis palabras, sin darme cuenta de que tú las necesitabas tanto como las necesito yo ahora.
He tardado tanto en ser sincero porque, sencillamente, tenía miedo. Un miedo absurdo a perder tus abrazos, a no poder amar como lo haces tú, a no ser lo que esperabas que fuera. Miedo, al fin y al cabo, de cosas sin sentido. Creía que no podía darte el auténtico amor del que tú siempre hablaste, tan fácil, tan incomprensible para mi. Ahora sí lo comprendo.
Ahora que veo cómo tus ojos se apagan cuando me miran, por fin entiendo: el amor es sencillo. Perdona si esto llega demasiado tarde y permite que diga, de una vez para siempre, que te quiero. Que siempre te quise y no hubo nadie como tú en mi vida.
Ahora que ha desaparecido de tus labios la eterna sonrisa que iluminaba mis días, descubro que te necesito como nunca imaginé y rezo en silencio para que vuelvas.
Estoy imaginando la cara que pondrías si leyeras esto. Veo tus ojos con lágrimas a punto de asomar y noto cómo respiras hacia adentro para no romperte... Escucho los reproches que salen de lo más hondo por llegar en momento tan inoportuno, con él cerca, disfrutando de ti como yo nunca supe hacer.
Sólo puedo decir que cada noche veía tu sonrisa antes de dormir, que tu mirada me llegaba al corazón y amaba tu manera de hablar, de soñar, hasta amaba cuando llorabas.
Nunca me pediste nada, pues es bien cierto que al final de todas las nadas, lo que sucede es que uno echa a volar. Y con razón. Permite que mis últimas palabras sean en forma de canción... A la vista está que yo no he sabido pronunciarlas.
Espero que con esto puedas perdonar tantas torpezas y ojalá todo aquello que rompí tenga, en algún momento, remedio. Te quiero a morir.
LA QUIERO A MORIR
Pasan tres minutos de las doce de la noche. En la radio, una carta sincera descubre que amar es algo tan sencillo... Aunque a veces se aprecie demasiado tarde.
Carta anónima reproducida en un artículo de Lorena Berdún. Ya la publiqué en mi antiguo blog, pero vuelvo a reproducirla porque me encanta.
24 Enero 2007
El objeto de esta misiva es la de reivindicar una generación, los 75-85, de todos aquellos que nacimos en los 80 (un par de años arriba, años abajo), la de los que estamos currando de algo que nuestros padres ni podían soñar, la de los que vemos que el piso que compraron nuestros padres ahora vale 20 o 30 veces más, la de los que estaremos pagando nuestra vivienda hasta los 50 años.
Nosotros no estuvimos en la Guerra Civil, ni en mayo del 68, ni corrimos delante de los grises, no votamos la Constitución y nuestra memoria histórica comienza con las olimpiadas del 92.
Aunque no nacimos en una dictadura, siempre hemos tenido una conciencia democrática y la serie Cuéntame nos parece que es una mierda que hace apología del franquismo.Por no vivir activamente la Transición se nos dice que no tenemos ideales y sabemos de política más que nuestros padres y de lo que nunca sabrán nuestros hermanos pequeños y descendientes.
Somos la última generación que hemos aprendido a jugar en la calle a las chapas, la peonza, las canicas, la comba, la goma o el rescate y, a la vez, somos la primera que hemos jugado a videojuegos, hemos ido a parques de atracciones o visto dibujos animados en color.
Los Reyes Magos no siempre nos traía lo que pedíamos, pero oíamos (y seguimos oyendo) que lo hemos tenido todo, a pesar de que los que vinieron después de nosotros sí lo tienen realmente y nadie se lo dice.
Se nos ha etiquetado de generación X y generación sandwich, y tuvimos que tragarnos "bodrios" como: Reality Bites, Melrose place o Sensación de vivir, y más adelante, a las 11 en casa y compañeros (si te gustaron en su momento, vuélvelas a ver, verás que chasco).
Lloramos con la muerte de Chanquete, con la puta madre de Marco que no aparecía, con las putadas de la Señorita Rottenmayer.
Somos una generación que hemos visto a Maradona hacer campaña contra la droga, que nos reímos de un anuncio que decía que si el Madrid era otra vez campeón de Europa, que durante un tiempo tuvimos al baloncesto como el primero de los deportes.
Hemos vestido vaqueros de campana, de pitillo, de pata de elefante y con la costura torcida; nuestro primer chándal era azul marino con franjas blancas en la manga y nuestras primeras zapatillas de marca las tuvimos pasados los 10 años.
Entramos al colegio cuando el 1 de noviembre era el día de Todos los Santos y no Halloween, cuando todavía se podía repetir curso,los últimos en hacer BUP y COU, los pioneros de la E.S.O. Hemos sido las cobayas en el programa educativo, somos los primeros en incorporarnos a trabajar a través de una ETT y a los que menos les cuesta tirarnos del trabajo...Siempre nos recuerdan acontecimientos de antes que naciéramos, como si no hubiéramos vivido nada histórico.
Nosotros hemos aprendido lo que era el terrorismo contando chistes de Irene Villa, vimos caer el muro de Berlín y a Boris Yelsin borracho tocarle el culo a una secretaria; los de nuestra generación fueron a la guerra (Bosnia, etc.) cosa que nuestros padres no hicieron; gritamos OTAN no bases fuera, sin saber muy bien qué significaba y nos enteramos de golpe un 11 de septiembre.
Aprendimos a programar el video antes que nadie, jugamos con el Spectrum, odiamos a Bill Gates, vimos los primeros móviles y creímos que Internet sería un mundo libre.
Somos la generación de Espinete, Don Pimpón y Chema “elpanadero farlopero". Los que recordamos a Enrique del Pozo cantando con Ana (abuelitodimetu...), los mundos de Yupi y las pesetas rubias.
Nos emocionamos con superman, ET o En busca del Arca Perdida.Comíamos Phosquitos y los Tigretones eran lo mejor, aunque aquello que empezaba (algo llamado Bollycao) no estaba del todo mal.
Somos la generación del "El coche fantástico", Oliver y Benji"... La generación que se cansó de ver las mamachichos. La generación a la que le entra la risa floja cada vez que tratan de vendernos que España es favorita para un mundial. La última generación que veía su padre poner la baca del coche hasta el culo de maletas para ir de vacaciones.
La última generación de las litronas y los porros, y qué coño, la última generación cuerda que ha habido.¡La verdad es que no sé cómo hemos podido sobrevivir a nuestra infancia!Mirando atrás es difícil creer que estemos vivos en la España de antes: Nosotros viajábamos en coches sin cinturones de seguridad traseros, sin sillitas especiales y sin air-bags,hacíamos viajes de más de 3h sin descanso con cinco personas en el coche y no sufríamos el síndrome de la clase turista. No tuvimos puertas con protecciones, armarios o ascos de medicinas con tapa a prueba de niños. Andábamos en bicicleta sin casco, ni protectores para rodillas ni codos. Los columpios eran de metal y con esquinas en pico.
Salíamos de casa por la mañana, jugábamos todo el día, y solo volvíamos cuando se encendían las luces. No había móviles. Nos rompíamos los huesos y los dientes y no había ninguna ley para castigar a los culpables. Nos abríamos la cabeza jugando a guerras de piedras y no pasaba nada, eran cosas de niños y se curaban con mercromina (roja) y unos puntos y al día siguiente todos contentos.
Íbamos a clase cargados de libros y cuadernos, todo metido en una mochila que, rara vez, tenía refuerzo para los hombros y, mucho menos, ruedas!!!Comíamos dulces y bebíamos refrescos, pero no éramos obesos. Si acaso alguno era gordo y punto.
Estábamos siempre al aire libre, corriendo y jugando. Compartimos botellas de refrescos y nadie se contagió de nada. Sólo nos contagiábamos los piojos en el cole. Cosa que nuestras madres arreglaban lavándonos la cabeza con vinagre caliente (o los más afortunados con Orión) Y ligábamos con l@s niñ@s jugando a beso, verdad y atrevimiento o al conejo de la suerte, no en un chat diciendo memeces.Éramos responsables de nuestras acciones y acarreábamos con las consecuencias. No había nadie para resolver eso. La idea de un padre protegiéndonos, si trasgredíamos alguna ley, era inadmisible, si nos soltaban un guantazo o un zapatillazo y te callabas.
Tuvimos libertad, fracaso, respeto,éxito y responsabilidad, y aprendimos a crecer con todo ello.
Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):